Construido en el siglo XVIII, anexo a la Catedral por su crucería. Donación del obispo cusqueño Fray Bernardo de Serrada. Guarda en su interior 8 retablos laterales, que van desde el estilo plateresco hasta el barroco y rococó y un retablo moderno.

Su retablo mayor, es de una extraordinaria talla barroca de 3 calles y 2 cuerpos, completamente dorado a la hoja de oro de 22 quilates, muestra el magnífico del refulgente barroco andino mal llamado mestizo. Posee una exposición muy rica de pinturas cusqueñas del siglo XVII.

Sus muros están revocados de yesería en imitación mármol, característica del neoclásico del siglo XIX. Es de notar la existencia de una escultura de la Virgen de Copacabana del siglo XVI.

También posee un coro alto y su planta arquitectónica es de cruz latina con bóveda corrida. Esta construcción fue realizada sobre el antiguo cementerio virreinal del Cusco.

En un ángulo de la fachada se encuentra una puerta sobre la cual hay una calavera con dos tibias cruzadas que vulgarmente es sindicado dicho lugar como la sala de torturas de la Inquisición, un gran error y falsedad ya que era en realidad la puerta del cementerio.

Cercano a este lugar se encuentra el mal llamado palacio de la Inquisición que en realidad albergó la sede del Cabildo Eclesiástico de la ciudad.

La visita a este templo forma parte del tour a la Catedral y al Templo del Triunfo.

 
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