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La ciudad del
Cusco prehispánico, con una planta urbana y urbanismo
sorprendentes, poseía canchas (barrios) tanto administrativos,
sociales y religiosos, dentro de esta planificación
se hallaban las canchas que correspondían a las moradas
de sus gobernantes (incas) es de esta manera, que a una distancia
muy corta de la antigua plaza quechua, hoy plaza de armas
de esta ciudad, en el sector del antiguo camino (Ñan)
al antisuyo, se alzaba la morada (mal llamado palacio) de
Inka Roqa, construcción realizada en bloques de diorita
verde de estilo poligonal de bloques semiciclópeos,
lugar donde se halla emplazada la famosa piedra de los doce
ángulos.
Luego del primer y segundo reparto de solares, que realizaron
los hispanos luego de su entrada a esta ciudad, en este lugar
se construyó la morada y palacio del marquesado de
San Juan de Buena Vista y Rocafuerte.
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Esta construcción viene a ser una amalgama y simbiosis de
la nueva arquitectura colonial cusqueña y peruana, donde
se mezclan dos estilos y dos culturas, de una morada de un gobernante
Inca a un palacio marquesal.
Se tiene casi la certitud de que es en este palacio virreinal que
vivió el primer Obispo del Perú Monseñor Fray
Vicente de Valverde (el territorio episcopal abarcaba desde Nicaragua
hasta tierra del Fuego y del Pacifico al Atlántico), ya que
esta construcción fue la morada de su hermana Doña
María Valverde quien había contraído nupcias
con Don Rodrigo de Orgoñez, ambos personajes estaban emparentados
con los Silva (casa Silva - Parque de la Madre), posteriormente
esta construcción pasó a ser propiedad de Don Pablo
Costilla y Gallineto, marqués de San Juan de Buena Vista,
el cual fue uno de los grandes benefactores de la orden Dominica,
es necesario conocer que la tumba de este personaje se encuentra
en el templo de Santo Domingo. Más tarde pasó a manos
de la familia de los Contreras y Jaraba, Marqueses de Rocafuerte,
que también fueron protectores de artistas.
Durante el siglo XIX por desidia de la república y otros
factores esta mansión incásica y señorial se
depredó y aun casi se destruyó y paso por diversas
manos y propietarios quienes sin el menor interés fueron
destruyéndola paulatinamente. Es ya en 1948, que Monseñor
Felipe Santiago Hermoza y Sarmiento primer Arzobispo del Cusco,
adquiere este palacio con fondos provenientes del arzobispado y
de la venta de la casa donada por la señorita Flora Orihuela
Tejada.
En el año de 1957, esta construcción se constituye
como la sede Arzobispal del Cusco, por lo cual la Corporación
de Fomento y Reconstrucción del Cusco (entidad creada para
la restauración y reconstrucción del Cusco luego del
terremoto de 1950) restaura este inmueble gracias a las gestiones
realizadas por el arzobispo del Cusco Monseñor Carlos Maria
Jurgens.
En 1966, Monseñor Ricardo Duran Flores, electo Arzobispo
del Cusco realiza gestiones para transformar este palacio en Museo
de Arte Religioso, y con el decidido apoyo de Don José Orihuela
Yábar concreta este anhelo. Se constituye para este hecho
la "Fundación José Orihuela Yábar "
que realiza la entrega de 169 pinturas y una colección de
Cristos de marfil, algunos muebles y objetos de imaginería;
el arzobispado entrega 11 cuadros del período virreinal y
el seminario San Antonio Abad 16 cuadros, así como también
muebles, objetos de imaginería y un mueble de incalculable
valor artístico que es un retablo barroco dorado a la hoja
de oro de 22 quilates que fue instalado en la actual capilla del
palacio Arzobispal, retablo que fue traído de la hacienda
Huaraypata propiedad del Seminario San Antonio Abad del Cusco.
En 1970 se abre la sala de la colección del Corpus Christi,
compuesto de 12 pinturas provenientes de la parroquia de Santa Ana,
serie documental excepcional con valor historiográfico increíble.
En las salas de este museo se aprecian obras de arte de excepcional
valor como son: Una pintura del Cristo Crucificado de Alonso el
Cano conocido como el Granadino, pinturas del maestro cusqueño
Marcos Zapata, una pintura Ayacuchana, una pintura Quiteña
estas dos ultimas con exquisitos marcos de plata repujada, un magnifico
y excepcional salón, una puerta de estilo arabesco, así
como la serie del Zodiaco del maestro Diego Quispe Tito, casullas
y una capa pluvial bordadas en hilos de oro y plata; pero una de
las piezas más sobresalientes de lo que es la colección
del museo lo constituye un pequeño órgano de dos fuelles,
de exquisita elaboración, y por las investigaciones que se
tienen se ha llegado a determinar que este fue el primer órgano
que llegó al Perú y que fue destinado a la catedral
de esta ciudad (aproximadamente en la primera mitad del siglo XVI,
aun se podría decir tentativamente que este fue colocado
en la catedral luego de que fuera elevada a este rango, entre los
años de 1537 o 1538). Este museo para ser apreciado y conocido
es menester visitarlo y uno recién se dará cuenta
de su valor.
Es menester señalar que cuando se hizo la edificación,
los pisos de las habitaciones interiores fueron realizados primitivamente
en ladrillos pasteleros, los pisos actuales de casi todas las habitaciones
son de parquet o madera puestos a partir de 1948, al igual que los
mosaicos que están alrededor del patio que son una donación
del Obispo de Córdoba (fueron traídos de España)
y es Monseñor Felipe Santiago Hermosa Sarmiento que manda
ponerlos, las puertas también son cambiadas y en los dinteles
se coloca el escudo de Monseñor Fray Vicente de Valverde.
Para mayor información sobre los ambientes del Palacio Arzobispal
seleccione el de su interés:
Patio
del Museo Arzobispal
Capilla
del Museo Arzobispal
Órgano
expuesto en el Museo Arzobispal
Salón
Dorado del Museo Arzobipal
Serie
del Zodiaco
Serie
del Corpus Christi
Ó puede informarse de como reservar
nuestros ambientes para su evento.
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